Viaje a Europa realizado en dic.1996 / enero1997 relatado día por día. Italia, Suiza, Eslovenia, Francia, Vaticano, España.

25.9.04

29-1-97 Roma

1997 Ene. 29 miércoles
De Firenze a ROMA en tren. Atravesamos Los Apeninos y pasamos por muchos túneles bajo las montañas. Italia es muy hermosa. Era invierno y afuera estaba el paisaje congelado.

Nos alojamos en el Hotel Giglio dell Opera, en la Vía Príncipe Amedeo N 14, cerca de la Stazione Termini, y salimos a caminar la Roma de los Césares, la Ciudad Eterna, la más vieja del mundo. Yo no llevaba grandes expectativas. Solo quería ver El Moisés y La Fontana di Trevi. Y además me daba un poco de miedo una capital, una ciudad demasiado grande.

Bueno... fue empezar a recorrerla y amor-a-primera-vista. Me enamoré de Roma, me quería quedar a vivir. Supera la imaginación. Es una Capital muy agradable. No es como Buenos Aires, no es ciudad de llanura donde todo se extiende interminablemente. Es gobernable, se la puede caminar toda a pie. Es un recodo del río Tiber, una doblez del río. Y todo esta ahí dentro. De hecho la pateamos hasta el cansancio y de punta a punta varias veces. Quise ser romano.

Fue lo mismo que en París. Una ciudad que a mi me entró en la cabeza, que es más chica de lo que mienten los mapas, muy distinta a nuestras interminables ciudades. Roma es -sí- la Capital mas vieja del mundo. Es muy antigua y a cada 50 metros te das cuenta. No tiene un centro; toda la ciudad es el centro. Está plagada de callejuelas con trazado medieval (para que pase un carro y sin veredas) con adoquinado y casas de siglos. Tiene pocas avenidas y no se puede hacer ni 200 metros en línea recta. Todo da vueltas y vueltas, en un mar de rinconcitos, bares, algarabía, plazas, monumentos romanos, vida.

Esa tarde fuimos caminando hasta Villa Borghesse. Pasamos por la Porta Pinciana (un tipo me dijo: “questo e la porta pincha”) y llegamos a PLAZA ESPAÑA por arriba, por la Vía Gregoriana, donde está la iglesia Santísima Trinidad de Los Montes (TRINITA DEI MONTI) templo franciscano del 1500, con obras de Naldini, Daniele da Volterra, Zuccari, y otros. Ahí entramos y luego afuera nos quedamos contemplando la plaza desde la explanada, de espaldas a la iglesia y al OBELISCO DE SALUSTIO.

Después bajamos las escalinatas hasta LA FUENTE DE LA BARCAZA, hecha por Pietro Bernini en 1628. Fotos. PLAZA ESPAÑA es muy agradable. Debe ser la plaza más alegre de Europa. La escalera de La Santísima Trinidad de Los Montes, en Plaza España, es toda de travertino y fue hecha en 1723 por Francesco De Sanctis. Estaba lleno de gente, sentada en los escalones y hablando humedades, muchos estudiantes y demasiados enamorados. Dicen que en verano se convierte en lugar de encuentro y son miles, las personas y las flores. Da gusto estar ahí. No es una plaza plana ni vana, viene en caída, bajando desde Trinitá dei Monti hasta la Vía del Babuino, donde está la Fuente de La Barcaza.

Frente a Plaza España arranca la VIA CONDOTTI, la “Florida” de Roma, con muchos negocios de categoría. Ahí están todos los boliches de la moda femenina del mundo. Givenchi, Kenzo, Versace, Armani, todos los Césares de hoy. Por ahí caminamos, para el delirio de Susana. Los amarillos hacían cola. Salen de las alcantarillas. Jamás vi tántos juntos. Compramos castañas asadas y calentitas y las devoramos.

En pocas vueltas más y preguntando a uno y otro llegamos a la fuente más linda del mundo: LA FONTANA DI TREVI. El que discuta ésto se va a tener que enfrentar conmigo. Era ya de noche porque era invierno y el sol cae a las 17 hs. -Era lo que yo quería ver. Y me encontré como un tarado sentado frente a la Fontana, al espectáculo de travertino y agua más hermoso que uno se pueda imaginar. La de la Dolce Vitta, la que un mes atrás se había cubierto de crespones negros. Ya estaba enamorado de Roma y acá le juré amor eterno. Gracias Marcello.

En un bolichito que está a 20 metros, en la Vía delle Muratte N 11 nos sentamos en la calle a tomar un vino: para mi un valpolichella de Verona; para Susana el rossé que a ella le gusta. Escuchábamos el canto de las caídas de agua de La Fontana. Eran las 19,14 hs. del 29 de enero del 97, hora de Italia, hace dos semanas. Era invierno y aun así estaba lleno de gente sentada en los banquitos de piedra mirando el espectáculo. Era gente venida de todo el mundo, como nosotros. Todos tiraban la moneda al agua. No es una plaza, es solo una fuente de agua en un rincón de Roma. Tiene bien ganada su fama. Ahí, en la Fontana di Trevi, me sentí feliz, inmensa e idiotamente feliz.

Así como todo Francia es la Tour Eiffel, toda Italia es La Fontana. Por supuesto que tiramos la moneda, rito tan pagano como actual. Ojalá pueda volver a Roma.

Después fuimos a PLAZA NAVONA, la más famosa de la Roma barroca, hecha sobre el antiguo estadio de Domiciano, de la era romana. Nos sacamos fotos en las 3 fuentes: la de Los Cuatro Ríos, de Gianlorenzo Bernini (1651), la del Moro, y la de Neptuno, a cual más linda. El alrededor de la plaza es para mil fotos: palacios, cafetines con las paredes color siena y mesas en el listón y casas muy viejas con geranios en los balcones. Así terminó ese día. Volvimos callejeando alegremente por la vieja Roma hasta el hotel. Era de noche.
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