Viaje a Europa realizado en dic.1996 / enero1997 relatado día por día. Italia, Suiza, Eslovenia, Francia, Vaticano, España.

20.9.04

Epílogo

RESUMEN. EPILOGO. ANÉCDOTAS

Para el que viaja a Europa por vez primera, la experiencia es fuerte, más de lo que uno llegó a imaginar. Una cosa es que te lo cuenten y otra vivirlo: por repetido no deja de ser cierto. Es inevitable comparar con lo propio y en la comparación lo propio pierde, y bastante. Esa comparación no es objetiva, no podría serlo nunca, pero tiene tanto de “objetivo” que sorprende y asusta. En Europa se vive mejor, mucho mejor que en Argentina. Se lo mire por donde se lo mire. Voy a tratar de contar algunas de las cosas que me impactaron, que hicieron a la comparación y a la diferencia. Va sin ningún orden.


EL TRANSITO DE AUTOS

He visto -todos los días, muchas veces- cosas que en mi tierra son impensables. Hay leyes de tránsito y la gente las respeta. Esa raya doble al medio de la carretera es para los europeos una mura de piedra. No la pasan ni ebrios ni dormidos, ni aunque vayan solos por el medio del campo. No necesitan ver un patrullero para hacer buena letra. A nadie se le ocurre pasar un auto sin señalizar su conducta con el “guiño”. No te atropellan. No te joden con la bocina si no es por causa mayor. No te putean ni te gritan nuestro tan común... “boludo !”.

Se respeta la velocidad máxima de calles, rutas, carreteras, tangenciales, autopistas, etc. (No es un cuento: yo estuve ahí y lo vi todos los días). La prioridad del que viene por calle principal es sagrada; ni a los perros se les ocurre transgredir eso. Eso les permite circular seguros y a buena velocidad aunque no haya ochavas ni veredas ni semáforos. Hay 10 veces menos semáforos que acá, 10 veces más autos y 10 veces menos accidentes. Cualquier peatón que cruza la calle, sea donde sea, con semáforo a favor o en contra, produce una inmediata detención del tránsito, y nadie le grita boludo al peatón. Lo vi. Yo estuve en más de 50 pueblos y ciudades de 4 países y lo vi. Para constatar esto no hace falta ir a Europa, basta con cruzarse uno a Montevideo.

Tan mal vivimos acá? El tipo que maneja un Alfa, un Mercedes, o un BMW, no se enloquece frente a un Austin, un Citroen, un Vivace. Son autos que dan mas de 200 kmts/hora y circulan a la velocidad normal, que es la misma que alcanza el Austin, el Citroen, el Vivace. Lo vi. Anduve miles de kilómetros en el auto de mi cuñado, y manejé 2000 kmts. en España. Lo vi y lo comprobé. Hay un respeto por las leyes del transito y por el otro que desde Argentina es imposible entender. A mi vuelta intenté manejar en La Plata como se lo hace en Europa. No se puede. Quedé expuesto a que me hicieran polvo, a que me tocaran cien bocinas, y al inmediato “boludo”.

En los 2000 kmts. por las rutas españolas ningún camión con acoplado nos tiró el equipo encima. Antes bien fuimos sometidos a un respeto del que acá no tenemos noticia. En el tránsito europeo, la ley del más fuerte no se aplica. Hay otra ley que campea... es la del código de tránsito y el respeto, y se cumple. Hay muchísimos menos patrulleros a la vista que acá. Casi no se ven. La ley la llevan adentro de la cabeza. No hacen falta los patrulleros. Lo vi, lo constaté.

Ni se te ocurra coimear a un policía. Vas preso. Esa era la pregunta del millón y se la hice a Giorgio. Jamás pude entender cómo la coima no es universal, en tanto le conviene a las dos partes en juego y no hay testigos. Hacía años que me venía haciendo esa pregunta. Giorgio me dijo: de cada 10 veces que querés coimear a un cana, en 8 o 9 vas preso. Le dije: es su palabra contra la mía. Me respondió que no, que allá no es así. Allá la palabra del cana de tránsito vale 3 veces más que la mía. ¿Y si fuera al revés? -Digo, si es el cana el que me coimea? -No es acaso mi palabra contra la de él? -Nones. Un policía que suma 3 denuncias por coima es dado de baja inmediatamente. No andan con vueltas.

Cuando volví a agarrar mi auto y me sumergí en el tránsito de las calles platenses, me di cuenta que acá las calles son tierra de nadie, que somos muy agresivos, en los autos y en muchas otras cosas. Hay en la calle un clima de fuera-de-la-ley y de agresividad que al final nos perjudica a todos. Y ese clima nos ha conquistado el mate. Lo que relato es una experiencia y una vivencia -subjetiva como todas- y más objetiva que lo que yo me imaginaba.

Me hablaban de Madrid y de Roma... que el tránsito es un despelote, que te atropellan. Sí, es así... porque no estuvieron en Buenos Aires ni en La Plata. Al lado de ésto aquello es el jardín de las delicias. Ellos no se imaginan cómo es por estas tierras, no lo saben.

En la misma Roma, capital del despelote del tránsito europeo, cruzás contra semáforo -o sin el- una avenida atestada de autos y motos a las 19 hs. y ves que todo entra en cámara lenta y Roma se detiene para dejarte cruzar. Nadie te putea. Nadie te pisa ni te afeita las narices.

Una mañana en Treviso Susana intentó cruzar una calle (la Puerta de Santo Tomaso) cuando no venía nadie. Giorgio la paró en seco, le dijo que esperara la señal del semáforo. Ella insistió y él a los gritos para que no lo hiciera. No venía un solo auto. Yo miraba la escena atontado. Es de otro mundo, no del nuestro.

El Austin no arrancaba si los que viajaban adelante no tenían puesto el cinturón de seguridad. En cada bocacalle de paso principal Giorgio detenía completamente el auto, miraba para uno y otro lado, y recién ahí ponía la primera y soltaba el embrague. Yo iba a su lado y se lo vi hacer mil veces. Nada de atropellar la esquina o entrar con el auto en marcha. Entonces, la diferencia es notoria, es no-ignorable. A un argentino le resulta difícil aceptar que las cosas sean tan distintas. Te lleva a preguntarte una y otra vez... Qué nos pasa a los argentinos? ... Qué nos pasa?


LOS TRENES

Ya conté antes cómo funciona el sistema de vías. Sólo una cosa más: puesto eso junto al del tránsito, redobla la pregunta del párrafo anterior: Qué nos pasa acá? -Porqué vivimos tan mal?.


LOS ANCIANOS

Esos pueblos tienen protección a la ancianidad. Los 4 países que yo conocí la tienen. Una jubilación o pensión normal es de unos poco más de US 1000: jubilación de empleados de comercio, choferes o labradores de la tierra, de las bajas. Tienen todo el sistema de salud a su servicio. No tienen que pagar nada por medicamentos ni internaciones. Si les falta casa, el Estado se las provee. El Estado -o sea la comunidad- se hace cargo de los viejos. Y no son casas de cuarta; al lado de las nuestras son de primera. Los que llegan a viejos pueden estar tranquilos. Lo vi, lo conversé, tengo 2 parientes ancianos en España. Ellos han preferido ésto. Nosotros -que somos los más piolas del mundo- nos quedamos con los chistes de gallegos.


LA JUVENTUD

Hay poca juventud. Ellos tienen pirámide de población “bizantina”: muchos viejos y pocos recién nacidos. Las familias tienen un hijo o ninguno. Pero la juventud que se ve - la misma que aquí llena “el Centenario” los viernes, sábados y domingos por la noche, y calle 8 y el centro- son respetuosos y no se les nota clima agresivo. Andan con sus motos, sus tachas y camperas. Dan miedo a un argentino que espera la puteada y el maltrato. Nada que ver. Cada cual anda en lo suyo y no hacen fiesta del viejo, el forastero, el otro, el que no es como ellos.

No rompen los trenes, no tiran las latitas a la calle, respetan a los demás, viven y conviven. Cada cual está en la suya. No se joden entre ellos. Caímos en un pueblo de España a la tarde: Tordesillas, el del famoso tratado que en 1494 dividió aguas entre España y Portugal. Había un encuentro internacional de motoristas (los que andan en moto). El pueblo es muy chico, tiene 5000 habitantes, y eran 15000 motoristas venidos de toda Europa. Jóvenes y adultos, con todo tipo de motos, hippies, hard, stones, camperas de cuero, tachas, melenas, carpas, droga... yo me dije: acá me pelan, de acá no salgo. Nada hermano. Me equivoqué. Me trataron muy bien. Andar por ahí era como caminar por el Bronx. Nadie me puteó ni me miró mal ni me tiró cerveza en la cara. A los que le pregunté algo me trataron como a un señor. Andá a meterte acá en un lugar así... tenés que ser Bronson en “El Vengador Anónimo”, si no, no salís.


EE.UU.

Ningún país de Europa se compró el modelo norteamericano. No les interesa. Esas ciudades no son New York. Tienen 30 siglos de historia contra 2 de los EU. Cuando EU nacía ya los pueblos de Europa estaban como ahora. Ellos vieron nacer crecer y caer muchos imperios. No se les mueve un pelo por los EU. La computación tiene menos auge que en La Plata. En los caminos no hay propaganda. La radio y la TV transmiten pocas noticias de países que no sean europeos y lindantes. La moda no les viene de EU. Sintonizan su propia onda y no compran collares de colores. Esa es la impresión que tuve. Son pueblos muy antiguos y tradicionales, y no son nacionalistas.


LA ECOLOGÍA

El cuidado del medio ambiente es notable. No ensucian el lugar donde viven. La entrega recolección y administración de la basura es admirable. A nadie se le ocurre tirar una bolsita de residuos a la mierda. No lo hacen. Los ríos y canales están limpios, todos. Las fuentes y las calles. Los potreros y veredas. Lugares como acá el Parque Pereyra son vergeles: no hace falta que pase el barrendero.

He visto un cuidado generalizado por la estética de casas y lugares que me sorprendió. No estaba acostumbrado a eso. Tengo varias anécdotas al respecto.

Susana fue a cambiar pilas para su máquina de fotos en un kiosco de un pueblo perdido del norte de Italia (Monséllice). El tipo le preguntó qué iba a hacer con las viejas pilas, y le ofreció un tacho donde ponerlas. Ella corrió a contarme lo que le había pasado.

Entrar a los baños de trenes y bares, en cualquier lado, es otra experiencia que te da vuelta. Son sencillamente lindos y limpios. Todo funciona y nadie rompe ni roba nada. A medida que uno se larga a andar se nota algo que llega y es poco comprensible. Algo que hace a una diferencia con lo nuestro y que pega en la vista. Son 3 cosas: la prolijidad que impera en todo lo que se ve; la arquitectura de las viviendas; y el cultivo de la tierra.


LA TIERRA

Vale oro, pero de una manera que desde acá no se aprecia, y que tiene fundamentos tanto económicos como culturales. Casi no se ve pedacito de tierra sin cultivar. No hay grandes campos porque no hay llanuras. Es una geografía como la de nuestra Córdoba. Todos son minifundios, muy chiquitos, millones.

Hablo del norte de Italia, Suiza, Francia y España. Bien, se cultivan todo. El paisaje alterna tierra y fábricas, en medida proporción. No hay grandes lugares industriales y otros agropecuarios. Es tierra y fábrica, lado a lado.

Cada habitante tiene su “orto” (huerta) y la cultiva. Giorgio tiene el suyo y disfruta mucho sembrando sus radichios de distintas variedades. Tienen un anclaje en la tierra que acá lo hubo y luego se perdió. Quién de mis amigos tiene huerta? ... ninguno. Allá la pregunta es inversa: Quién no la tiene? En todos lados la gente riega sus ortos con las aguas del río más cercano, por un sistema de canales que llega a todas las casas (corre por las medianeras que dan a centro de manzana). Los rios entran y recorren las ciudades. El agua de esos rios es limpia. En esos rios se puede pescar. Punta Lara no es lo mismo.

El cultivo es minifundista e intensivo. Da gusto ver los parrales hasta el borde de los caminos, con la casita en el medio, arreglada y cuidada. Es bella esa Europa.


LOS VALORES

He dicho que no son nacionalistas sino tradicionales. Las fortunas que gasta Italia en conservación y restauración de edificios antiguos es inimaginable. Sean casas, palacios, villas, iglesias, etc. -Sea en grandes ciudades o en pueblitos por donde no va nadie.

No pueden tocar el frente de una casa sin consultar con los organismos del Estado que se encargan de eso. Hay una expresa intención de que no haya anomia arquitectónica. Son más las cosas que no se pueden hacer que las otras. Si estás excavando para hacer cimientos y aparecen ruinas romanas (es frecuente) se detiene todo, y más vale que lo detengas. Si querés pintar de blanco una casa entre otras color siena, no se puede. La orden es: conservar todo tal como está, tal como era. Adentro hacé lo que quieras (y hasta cierto punto), pero por fuera tiene que haber armonía histórica y estética. Las casas que tienen más de 300 años -que son muchas- no se las puede modificar ni por dentro si no hay consulta con el Estado. Se puede cambiar una teja rota, pero a condición de reemplazarla por otra similar, y previa consulta.

Nadie puede levantar -porque tiene plata y compró el terreno- un chalet californiano en medio de casas con otro estilo. De ahí también el estilo uniforme del que yo hablaba. Pero no es sólo por razones de “ordenanzas”.

Hay un respeto general por la estética del medio. Es lo mismo que lo del tránsito. Gastan fortunas en conservación y en estética, algo de lo que los argentinos no tenemos ni idea. Los arqueólogos, antropólogos, restauradores, pintores, escultores, ... tienen trabajo a mares.

Vi en una iglesia de Firenze a una chica joven de mameluco blanco subida a los andamios, allá arriba, limpiando un fresco de la edad media. Y pilas de trabajadores calificados haciendo trabajos similares. Acá quién le da trabajo a un restaurador? -Y no es solo Firenze. En todos los pueblos chicos hemos visto grandes obras de limpieza y conservación.


EL TRATO DE LA GENTE

Debo decir que son muy amables y me sentí muy bien tratado, en todos lados. No hubo día en que no parara a menos de 10 personas para preguntar algo. Jamás un desplante o un trato a la ligera, ni siquiera en las capitales. Ni en Francia, donde me habían dicho que son antipáticos.

Noté que la gente vive menos estresada que en nuestras ciudades. Lacras sociales como el doble empleo, la inseguridad, la falta de garantías, la impunidad, las reglas poco claras, no parecen existir. Están más sujetos a ley que nosotros.

Todos tienen derecho a vivienda, salud, educación, sueldo digno, cobertura a la vejez. Solo en el norte de Italia viven 30 millones de personas, viven y conviven, respetuosamente. Nadie le pisa la cabeza a nadie. Evidentemente superpoblación no es lo mismo a caos. Yo eso no lo sabía.


LOS PROBLEMAS

En Italia los hay, como en todos lados, y son muy distintos a los nuestros. En Francia y España no sé. En Suiza no hay ! Pagan muchos impuestos (no, no es como en Argentina: allá los pagan. Ni se les ocurre no hacerlo), los phantom le sobrevuelan las cabezas, el futuro de la economía les preocupa, la integración en la Comunidad Europea es dificil y les trae bastantes problemas sectoriales. En Italia -lo sabemos- la corrupción en niveles gubernativos es fuerte. El norte mantiene una guerra latente con el sur. En fin, tienen problemas.

Pero claro, los problemas de ellos son los del desarrollo. Los nuestros son los otros. Allá no cierran hospitales por falta de presupuesto ni mandan a los del CONICET a lavar los platos. No hay desnutrición infantil ni los va a atacar el cólera. Un maestro no tiene que hacer triple turno.

Qué se yo... Uno no vive ahí y se hace dificil discutir ésto. Lo que sí es indiscutible es lo que ya he dicho: TIENEN UN NIVEL GENERAL DE VIDA QUE COMPARADO CON EL NUESTRO ES UN LUJO.

Nada más.
La Plata, 26 de febrero de 1997.

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